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Por: Gildardo Uribe Gil*

La obesidad es una enfermedad multicausal y no se previene, rehabilita o atiende con un enfoque único, como el que se observa con la propuesta del impuesto a las denominadas bebidas azucaradas.

10 de noviembre de 2016

La obesidad es una enfermedad generada por una acumulación excesiva de tejido adiposo en el cuerpo, se produce por factores genéticos, ambientales, hormonales, sedentarismo, trastornos del sueño, ayuno y, sin lugar a dudas, por la dieta, pero no por el consumo de un alimento en particular.

Las bebidas azucaradas son elaboradas con carbohidratos simples, como jarabe de maíz o azúcar; pero también lo son los dulces, los postres y los productos de paquete. Estos carbohidratos son fundamentales para la obtención de energía rápida en forma de glucosa, que es la única fuente de energía del cerebro. A estas, exceptuando los jugos y los néctares y las bebidas de malta, entre otros, se las llama calorías vacías porque solo aportan energía e hidratación, mas no otros nutrientes como vitaminas y minerales. Este tipo de alimentos deben representar en la dieta un máximo del 10 por ciento del total de calorías consumidas en el día.

La obesidad y otras enfermedades relacionadas con desequilibrios nutricionales se pueden prevenir y controlar con una alimentación saludable, que no es otra cosa que aquella que permite alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo, conservar o restablecer la salud, disminuir el riesgo de presentar enfermedades, asegurar la reproducción, la gestación y la lactancia, y que promueva un crecimiento y desarrollo adecuados. Debe ser satisfactoria, suficiente, completa, equilibrada, armónica, segura, adaptada, sostenible y asequible.

Una alimentación saludable implica entender que los alimentos son productos de origen animal y vegetal, naturales o procesados, solidos o líquidos, que aportan las calorías y nutrientes necesarios para sostener la vida y que, por ende, no hay alimentos buenos o malos, sino que lo que hay son malos hábitos de consumo, relacionados con un alto grado de malinformación, lo que genera falta de capacidad en la sociedad para que cada individuo tome decisiones saludables.

En ese orden de ideas, el Gobierno Nacional debería reconocer que hay evidencia científica suficiente que sustenta el hecho de que la obesidad es una enfermedad multicausal y que, por lo tanto, no se previene, rehabilita o atiende con un enfoque único, como el que se observa con la propuesta del impuesto a las denominadas bebidas azucaradas, sino que son las acciones con enfoques integrales, en especial aquellas en las que se combina una reducción del consumo de alimentos de alto contenido calórico con la práctica regular de ejercicio aeróbico y la educación nutricional, las que tienden a ser mucho más efectivas, en menos tiempo.

También debería ser claro el Gobierno y decirle a la ciudadanía que desde que se planteó el impuesto, los más de 900.000 millones de pesos que se piensan recaudar están destinados a subsidiar nuestro corrupto y desfinanciado sistema de salud, no encaminados a financiar programas destinados a la promoción de hábitos saludables, la prevención del sobrepeso y la obesidad, mucho menos para la atención y rehabilitación de estas y sus enfermedades concomitantes. Ambos argumentos me hacen vaticinar, como profesional en Nutrición, que el impuesto a las bebidas azucaradas no impactará la disminución de la frecuencia del sobrepeso y la obesidad en los colombianos como se ha querido promocionar.

Molesta que nos quieran explicar con manzanas lo que nos tienen que decir con huevos. El impuesto no es más que una manera rápida y fácil de inyectarle recursos al Estado, lo que envía un mensaje equívoco a la ciudadanía ya que cualquier desprevenido pensará que si deja de tomar bebidas azucaradas dejará de tener sobrepeso u obesidad y, por lo tanto, se abstendrá de hacer ejercicio y de llevar un estilo de vida y una alimentación saludables.


Gildardo Uribe Gil

* Presidente de la Asociación Colombiana de Facultades y programas de Nutrición. Director de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Antioquia

 

Tomado de eltiempo.com

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